jueves, 27 de agosto de 2009

RAVIOLES A LA ALFREDO

En mi infancia de la parroquia Candelaria en Caracas, a donde iban a parar todos los inmigrantes europeos que huían del desastre económico de la postguerra, jamas se hervían los ravioles, mi pasta favorita. No había tal cosa como ravioles de vegetales. Eran de carne o de queso. Se compraban acabaditos de ensamblar en los abastos italianos. Mi madre los freía y despues los guisaba ligeramente. He recreado la receta:

Ingredientes:
1 caja de ravioles frescos (consigo unos de langosta y camarones que son de puta madre)
Aceite de oliva para freir.
Salsa de tomate o tomates despedazados Pomi (Parmalat, orgánico, no latas sino cajas de cartón, no tiene NADA más que tomates)
Una taza o más de hojas de albahaca.
Sal, pimienta
2 cucharadas de harina o maicena (uso una harina con sabor a trufas. . . .pero no creo que se consiga sino en los niuyores).
1/2 taza vermouth blanco, sequito, barato.
1 taza leche 2%.

Preparación:
Dorar los ravioles por ambos lados.
Añadir el tomate, las especies, la albahaca, el vermouth.
Hacer una salsa blanca con la leche y la harina y añadirla.
Fuego lento por media hora o menos. Si se espesa, más vermouth.

Servir con parmesano rayado. Y galones de Carmenere (el tatarabuelo de los Merlots. Excusivamente chileno)


Bon appetit!

lunes, 24 de agosto de 2009

CACHAPAS A LA ALFREDO

CACHAPAS A LA ALFREDO

Desde mi jubilación me he dedicado a mis tres grandes pasiones: la cristalería (http://sites.google.com/site/loetzandglass/Home/) ; la literatura (este blog) y la cocina.

En efecto, considero esta última como a las otras dos: un arte artesanal. Y por lo tanto, deseo compartir algunas de trucos culinarios y recetas favoritas. Mi primera regla: mantener el proceso tan simple como sea posible. Segundo: escoger la olla adecuada, mientras más grande mejor. Tercero, aprender a no sobrecargar los sabores—otra vez, la simplicidad. Cuarto: eliminar la evidencia, esto es, recoger y lavar a medida que se cocina para que cuando está preparada la comida no parezca que se ha cocinado. Y lo fundamental: tener todo lo que se va a utilizar a mano—tanto instrumentos como ingredientes-- ANTES de comenzar el proceso.

Comencemos con un plato venezolano de mi infancia caraqueña: las cachapas de maíz fresco. Instrumentos: una licuadora, un cuchillo y una sartén doble, preferiblemente de teflón, de las que se usan para tortilla española. La ventaja es que uno puede voltearla para dorar la tortilla sin tener que hacer maromas con un plato o espátula o una plancha grill. Otra sartén muy útil es la que ya trae cuatro depresiones perfectas para frituras pequeñas.

Ingredientes:
2 huevos
1/3 taza de leche
4 cucharadas de harina (que puede ser de maíz o trigo)
1 cucharada de mantequilla
1 cucharadita de polvo de hornear (esto lo aprendí de una venezolana en Internet. Hace la fritura más esponjosa))
1 cucharadita de sal
1 sobrecito de Splenda (o una cucharadita de azúcar)
El maíz desgranado de 4 mazorcas.

Se licuan todos los ingredientes juntos teniendo cuidado que la pasta conserve una textura granosa. Se cubre el fondo de la sartén con la pasta y se cocina a fuego lento hasta que comienza a hacer burbujas y está seca y dorada. Se voltea la fritura y se dora por el otro lado. Se sirve caliente en tajadas con queso blanco (el feta es muy bueno). En realidad, se puede cubrir con lo que uno quiera o tenga a mano. Esta receta da para dos cachapas grandes o varias pequeñas. Yo personalmente prefiero una grande, que se pueda cortar en dos o cuatro pedazos.

jueves, 20 de agosto de 2009

Acabemos con Islam

La religión islámica me hincha las pelotas. La considero totalmente primitiva, una pálida copia tardía del Judaísmo y del Cristianismo, con los que a pesar de las mentiras piadosas de su libro séptico, desprecia coexistir. Religión testosterónica de salvajes para salvajes, como lo remacha la barbárica ley Sharia, hembras envueltas de pies a cabeza, ejecuciones de homosexuales, latigazos públicos por beber cerveza. Una religión que considera los derechos humanos como subversion del orden patriarcal establecido

Y ahora, un cáncer invasor. Llegan de arrimados e inmediatamente comienzan a cuestionar las leyes de cada país, a exigir vivir por las propias, a aprovecharse del respeto occidental por la diferencia para establecer enclaves que no buscan otra cosa que la antigua hegemonía islámica. Pero esa hegemonía no es la del álgebra, la filosofía, la poesía o la Alambra--la última vez que tuvieron cultura y fueron ciudadanos del mundo, no acólitos de los mullahs. Desean establecer la hegemonía del Talibán y Al Quaeda, del terror y el terrorismo, de los machos con el falo en la mano, sementales de balas. Matan a cualquiera que se les oponga, los interfiera.

Hay que expulsarlos de Europa y cualquier otro lugar que ocupen. Que regresen a vivir la barbarie de la que nunca han escapado. La Oriana Fallaci dio en el clavo. Guerra a muerte contra el Islam.

martes, 18 de agosto de 2009

LA FABULA DEL JUANCAMAYO

CONCIERTO PARA PIANO DE RACHMANINOV, UN BOLERO CON AJONJOLÍ Y LA MÚSICA DE UN ACORDEÓN.

Un día miércoles bien en la mañana llovía en los predios de una universidad del sur de la ciudad, embelleciendo aún más el samán y el verde del campo. Se caminó lento, con algo de temblor en las piernas, antes de llegar al salón de clase, para hablar del magnicidio político en Colombia y de mil doscientas ochenta y seis masacres, del juego del ping-pong que los actores armados sometieron a gente indefensa, que como en los campos de concentración existió preparación, planeación e intención determinada. Al salir de clase, supimos que el maestro Escalona había partido de la tierra, pero un pueblo recordó canciones tan hermosas como Alicia Dorada o la Gota fría. El lamento de un acordeón dejando la puerta abierta para unas letras que alimentarán una inspiración y el envío de un carta de Alfredo Afrodito que surge del agua obligaron a tomar nuevamente la pluma para responder desde el afecto a una pluralidad, que tal vez sea yo mismo, y a un poeta, desde el otro lado del espejo, confirmarle que la lectura de sus poemas y de un diario cambiaron un rumbo.

Una caminata por las calles de Chacaito con la alegría de los buhoneros en medio de un Vallenato cantando la historia de un mismo pueblo, que las diferencias de los políticos jamás podrán desunir. Un Viernes Santo en Caracas en la tierra que tanto quiere el poeta atrevido, que sólo justifica la memoria para acabar las rancherías, y que brinda desde un poema el éxtasis al cuerpo del Che, pero desde una realidad se ha escuchado a los estalinistas criticar a los “postmodernos” por ser los más reaccionarios y justificar desde un escenario público lo injustificable. También está el historiador oficial que decreta el olvido, que acapara la palabra en una conmemoración preparatoria del bicentenario de la independencia, afortunadamente parcialmente al traste sus intenciones por el deseo de una mujer, que sueña con la felicidad que le proporcionan veinte y ocho mancebos desnudos.

Sin remilgos se aceptó los dos carambolos, la pera y una manzana que trae el amante. Pasamos desnudos, con la cortina abierta, un día de fiesta con la poesía de León de Greiff, Castro Saavedra y los comentarios pertinentes a un poema de Rafael Pombo. Se aprende que un arco iris se produce por el agua de la atmósfera, que los diferentes colores son producto de la diversidad de la longitud de onda. Se vive la Jouissance, cambiando la penúltima estrofa del poema del mismo nombre: “ la tarde soleada y larga se disuelve a plazos” manteniéndose en el corazón, en ese mismo diccionario que sabe guardar muy bien un poeta que canta con dolor a su Borinquen del alma.

Juan Carlos Mayor, relectura de La voz de la mujer que llevo dentro
Cali, 18 de agosto del 2009.

LA FÁBULA DEL JUANCAMAYO
Un hombre triste y solitario, sentado en su escritorio, contemplando la marejada de cemento que amenaza reventarle las ventanas.

Tocan a la puerta. Dice: está abierto. Y entra el pájaro más famélico y flaco que jamás se viera. Tan flaco que los pantalones le cuelgan en la raja del culo desemplumado. Tan famélico que lo colorea ese matiz amarilloso de los muertos de hambre. Tan cansado que se desploma en una silla. Un juancamayo. El hombre dice: en que puedo auxiliarte.

El juancamayo contesta: quiero aprender idiomas exóticos y nuevos, quiero volar a otros lugares, quiero nido y espacio, libertad y celda , quiero, quiero.

El hombre responde: ésta es la dirección de mi jaula. Ven, si te sale de los forros.

Y el juancamayo se aparece tarde una noche. El hombre le brinda semillas y líquidos. Le acaricia lugares donde no crecen plumas. Le jura que renacerán bajo el contacto de su boca sabia.

El juancamayo se deja hacer. Se va. Regresa y desaparece de nuevo, buscando el espacio que no existe. No puede con la libertad excesiva de los caminos del viento. Reaparece, para un tiempo de total maravilloso plumaje y lenguaje, de comuniones y violencia. Tiempo fuera de los relojes, convertido en memoria.

Pero la madre juancamaya le tiende una trampa. Se hace la agonizante para que retorne al nido paterno. El juancamayo, buen hijo, vuela hacia los brazos de los semejantes que lo esperan en noches de desenfreno bajo la cómplice mirada materna: mi pichoncito ha regresado a casa

Un último intento de rescate. El hombre sufre un ataque terminal de tristeza. Se tira al desperdicio, hace los trámites para la importación de pájaros exóticos. Va a buscarlo. Pero los cancerberos del zoológico no lo permiten.

Esa última noche. Esa última noche. Nunca el dolor se ha podido arrancar de las paredes como esa noche. Vuelan los muslos y las plumas, pájaro y hombre hechos una misma masa de carne y angustia.

Y después, el hombre, en su cómoda jaula vacía. El juancamayo en su jaula vacía y dispersa. Cada uno fijo en lo que no fue y pudo haber sido. Cada uno habiendo superado lo que no se supera, viviendo la mentira y la nostalgia. Uno sin alas, otro sin refugio. Buscándose. Extrañándose.

De vez en cuando se encuentran en las corrientes indiferentes del ciberespacio.

Alfredo Villanueva Collado
Nueva York, 19 de agosto del 2009

JULIA CHILD Y EL PAVO CHINO

88. JULIA CHILD Y EL PAVO CHINO
Siempre ha sido excesivamente hiper-imaginativo, cualidad que ha hecho que muchos le quieran, pero que ocasionalmente lleva a desastres. Ambos temblamos ante la temida fecha del desabrido pavo anual mas, como tenemos varios invitados, decidimos permanecer tradicionales. En una revista encuentro una sección sobre cocinas étnicas, y él escoge la receta; pavo con relleno chino. Estamos al borde de otra de nuestras grandes aventuras culinarias a la Julia Child.

La receta pide arroz aglutinante, salchichón de pato y setas secas, todo lo cual adquirimos eficientemente en uno de esos mercaditos de Chinatown en los que nadie habla inglés, y uno señala con el dedo y paga. Las instrucciones indican que el arroz ha de remojarse en agua por ocho horas, al igual que las setas. La mañana del festín, corta el salchichón, mezcla los ingredientes, sazona y rellena el pavo, colocándolo en el horno unas tres horas antes de que lleguen los siete invitados. Mientras esperamos, abrimos una botella de buen vino.

Aproximadamente dos horas después, ocurre una gran explosión. Corremos a la cocina y encontramos la puerta del horno abierta de par en par y el pájaro fuera de su bandeja de aluminio. Hay bolas de arroz, pedazos de setas y salchichón en el techo, las paredes, el suelo. El arroz se ha expandido con el calor y ha reventado el pavo como si le hubiera pegado una bala de mortero. Julia Child Jr. lo ha rellenado de más. Falta una hora para que lleguen los invitados.

Admirablemente, no pierde el control. Mientras intento recoger un poco me recuerda que la Diosa Suprema de los cocineros, cuyo programa hemos visto religiosamente por años, ha dicho en más de una ocasión que salvar “accidentes” es parte esencial de toda gran cocina. Murmurando, “¿qué haría Julia Child, qué haría Julia Child?” pone manos a la obra, redistribuyendo el relleno que queda, cosiendo la apertura con hilo verde, y cubriendo la cicatriz artísticamente con ramitas de perejil. El infeliz pájaro parece ahora una sobredecorada matrona victoriana, pero a los invitados no les importa. Cuando llegan, alaban al cocinero extravagantemente, devoran el pavo mutilado, y hasta ayudan en la limpieza del techo y las paredes.

88. JULIA CHILD AND CHINESE TURKEY

He is nothing if not hyper-imaginative, a quality that endears him to most but at times can lead to disaster. We both always hate that dreaded Thanksgiving turkey dinner and yet, because we have invited several friends for the feast, want to stay more or less traditional. In a magazine I find a section on culinary ethnic diversity. He picks the recipe: turkey with Chinese stuffing. We are about to embark in another one of our great Julia Child adventures.

The recipe calls for glutinous rice, duck sausage and dried mushrooms, all of which are promptly acquired in one of those musty Chinatown supermarkets where no one speaks English and one points to something and pays for it. The recipe asks for an eight-hour soaking of the rice and the mushrooms, done overnight. Thanksgiving morning, the sausage is duly cut, the 14 pound bird seasoned, stuffed with the new and original mixture and placed in the oven about two hours before the seven guests are due to arrive. Then we settle to some wine and relaxation.

About and hour and a half into the cooking, there is a loud explosion and we run into the kitchen. The oven door is wide open and our precious bird half way out of its aluminum pan. There are gobs of glutinous rice and bits of sausage and mushroom on the ceiling, the wall, the floor. The rice has expanded with the heat and blown the bird open as if it had been hit with a mortar shell. Mr. Julia Child Junior has overstuffed it, and it is less than an hour before the guests are due.

Admirably, he does not loose his cool. While I try to clean up the mess he reminds me that the Grand Mistress of all cooks, whose program we have watched religiously for years, has in more than one occasion stated that salvaging “accidents” is an essential operation of all grand cuisine.. Muttering, “what would Julia do, what would Julia do?” he sets to work, rearranging the stuffing that is left, sewing up the hole in the poor bird’s chest with green thread and covering the wound artistically with some springs of parsley. The hapless turkey now looks like an overly decorated Victorian matron, but our guests do not mind. When they arrive, they praise the cook extravagantly, devour the whole damned bird and even help us with the cleaning of what remains stuck to the walls and ceiling.

lunes, 17 de agosto de 2009

THE TRUTH ABOUT AMERIKA’S MIRAGE.

THE TRUTH ABOUT AMERIKA’S MIRAGE.

The recent and continuing debacle over health care reform and the tactics utilized to destroy the concept of the right to universal medical care show clearly how the North Amerikan people suffer from a perpetually permanent mental deficiency when it comes to taking responsibility for the public body.


In other words, no one wants to pay for another through taxation needed for all to have insurance coverage. They prefer for the government NOT to provide services. They prefer for insurance companies and the pharmaceutical-medical complex to continue their shamelessly open plundering of private and public funds. Fuck naive Christianity. Churches are ruled by the gospel of narcissism: I DO NOT have to love my neighbor as I love myself. That is the reason they worship firearms, their true God, permanent marker of the underdeveloped psychic condition through which they acquire their repugnant phallic national identity.

A totalitarian and fascist identity masking as inclusive liberalism, as Christian doctrine. An identity that spawns the Republican Party, scores of religious denominations, the Democrat “blue dogs,” teenagers beheading relatives and hunting classmates, psychopaths waiting for the end of the world while sitting on arsenals, grimly determined to survive by killing their neighbors.

A remorseless capitalist identity. Those rights other industrialized countries recognize as fundamental—the right to health, education, housing, food—are shameless market commodities in Amerika. They are not provided. They are sold to the highest bidder.They are denied to those who cannot pay. In order to protect the chaos in which they live, Amerikanos slander, create conspiracies, lies, innuendos. Death panels for old people and socialized—British! Canadian! French! --medicine. God forbid the government try to force the rabid rabble to change its behavior. Nothing works except the septic system of the Amerikan dream. The collective imaginary only believes its own phantoms. Reality or truth are irrelevant.


LA VERDAD DEL ESPEJISMO DE AMERIKA

LA VERDAD DEL ESPEJISMO DE AMÉRIKA

La reciente y continua debacle sobre la reforma en las políticas de la salud y las tácticas utilizadas para destruir el concepto del derecho universal al cuidado médico muestran claramente que el pueblo norteameriKano sufre de una permanente y perpetua deficiencia mental cuando se trata de responsabilizarse por el cuerpo público.

En otras palabras, nadie quiere pagar por otro a través de los impuestos necesarios para que todos tengan cobertura médica. Prefieren que el gobierno NO provea servicios. Prefieren que las compañías de seguros y el complejo médico-farmacéutico continúen el desvergonzado y abierto desfalco de los erarios públicos y privados. Al carajo con el cristianismo pataco. Rige en las iglesias el evangelio del egocentrismo: yo NO tengo que amar a nadie como me amo a mí mismo. Es por ello que adoran las armas de fuego, su verdadero Dios, marcador permanente de la subdesarrollada condición psíquica a través de la que adquieren su deleznable y fálica identidad nacional.

Una identidad totalitaria y fascista disfrazada de liberalismo inclusivo o de doctrina cristiana. Una identidad que produce el partido Republicano, cientos de denominaciones religiosas, los “perros azules” del partido Demócrata, adolescentes que degüellan familiares y cazan compañeros de clase, psicópatas que viven esperando el fin del mundo sentados sobre un arsenal, dispuestos a sobrevivir matando a sus vecinos.

Una identidad capitalista sin concesiones. Aquellos derechos que los demás países industrializados del mundo reconocen como fundamentales—derecho a la salud, derecho a la educación, derecho a la vivienda, derecho a la alimentación—son objetos de descarado mercadeo en AmériKa. No se proveen. Se venden al mejor postor. Se niegan a los que no tienen con qué comprar. Para proteger el caos en que viven, los Amerikanos inventan calumnias, montan campañas de mentiras y rumores. Paneles para matar viejitos y medicina--¡La Gran Bretaña! ¡Francia! ¡ Canadá!-- socialista. Dios libre que el gobierno intente obligar las masas rábidas a cambiar de conducta. Nada sirve aparte del sistema séptico del sueño ameriKano. El imaginario colectivo sólo cree en sus propios espejismos. La realidad—o la verdad-- es irrelevante.